Por David Rohde.
Julio 14, 2013
Traducido por Luis J. Leaño.
En los últimos ocho meses una serie de sentencias sorprendentes en el Tribunal Penal para la Antigua Yugoslavia ha encendido una controversia extraordinaria en el mundo formal del derecho internacional.
Los críticos dicen que las decisiones debilitan los precedentes de la era de la Segunda Guerra Mundial que considera responsables a los comandantes por crímenes de guerra. Los que apoyan las sentencias dicen que su impacto se ha exagerado y que el juez asociado con ellas está siendo injustamente difamado.
Dos antiguos funcionarios del TPIY dijeron en entrevistas que las decisiones fueron un retroceso de los años de progreso en el campo y arriesga la reciente condena por crímenes de guerra sobre el antiguo presidente de Liberia, Charles Taylor. Dijeron temer que los Estados Unidos e Israel hayan presionado a los jueces para desconocer los precedentes que podrían limitar las operaciones contra el terrorismo en ambos países.
"Estamos retrocediendo", dijo uno de los antiguos funcionarios.
El epicentro de la controversia -y un misterio-, es el juez Theodor Meron de 83 años, presidente del tribunal creado por las Naciones Unidas. Sobreviviente del holocausto, ha trabajado por décadas para crear tribunales internacionales de crímenes de guerra.
Merón está siendo severamente criticado por redactar las recientes decisiones en apelación del tribunal, que revocan las condenas de dos altos funcionarios croatas y un general serbio de alto rango, por ayudar e instigar crímenes de guerra. Luego de las decisiones de Meron, otros jueces del tribunal absolvieron dos altos funcionarios de la policía secreta serbia (Jovica Stanisic and Franko Simatovic), igualmente por cargos de ayudar e instigar crímenes de guerra.