Diciembre 21, 2012.
Por Kimberly Curtis
Traducido por Luis J. Leaño.
Ayer, después de 17 años de operación, la Corte Penal Internacional para Ruanda (ICTR) expidió su veredicto final con la condena de Augustin Ngirabatware por genocidio, incitación a cometer genocidio y violación como crimen contra la humanidad. La Corte continuará oyendo apelaciones, pero la conclusión de la fase de jucios marca un hito significativo en la justicia penal internacional.
La CPIR ha sido siempre tratada como la pequeña y menos querida hermana de la Corte Penal Internacional para la antigua Yugoslavia, pero aún así tiene un record destacable. Después de ser fundada en 1995, el tribunal acusó a 93 sospechosos y arrestó a 83, cerca de un 90% de efectividad en los arrestos. De aquellos que fueron llevados ante el tribunal, 9 se declararon culpables, 10 fueron declarados inocentes y 75 fueron encontrados culpables y sentenciados. El tribunal también amplió la jurisprudencia penal internacional. Entre sus notables desarrollos legales, la CPIR fue la primera en determinar la responsabilidad de acusados por el crimen de genocidio y la condena por violación como un acto de genocidio.