"Cualquier recurso a la guerra, a cualquier tipo de guerra, es un recurso a medios que son inherentemente criminales. Guerra, inevitablemente, es un curso de asesinatos, asaltos, privaciones de la libertad, destrucción de la propiedad.

"


Robert Jackson

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domingo, 4 de enero de 2015

Hipocresía humanitaria

Por SHAD SALEEM FARUQI

Traducido por Luis Leaño.


El 10 de diciembre es el día internacional de los derechos humanos - un día para reafirmar nuestro compromiso con la creencia de que todos los seres humanos, sin distinción de raza, religión o sexo, tienen derecho a igual valor y dignidad. No se nos reconocen los derechos humanos por caridad o generosidad del Estado. Ellos son inherentes a nuestra condición humana y se nos legaron directamente de la mano de Dios.

El 10 de diciembre es también un día para recordar que los derechos conllevan responsabilidades. Una comprensión más profunda del concepto de libertad implica el respeto al derecho de los demás tanto como el conocimiento del  nuestro.

Lamentablemente, en gran parte de Asia y África la retórica internacional de los derechos humanos suena hueca y despierta mucho escepticismo y enojo. La percepción es que el mantra de la "democracia" y de  los "derechos humanos" no es más que un engaño monumental para perpetuar la hegemonía de las naciones del Atlántico Norte sobre "las personas inferiores" de Asia y África.

Hay mucha evidencia para justificar esta percepción inconfundible.

El fomento de la guerra: Muchas naciones de Occidente son adictas a la guerra y a la necesidad de librar batallas continuas para mantener su complejo militar-industrial. Los Estados Unidos, por ejemplo, invadieron Indochina en los años 60 y millones de personas resultaron muertas, mutiladas y con profundas cicatrices. Se han bombardeado 30 países desde la Segunda Guerra Mundial. Sus continuos ataques ilegales con aviones no tripulados explotan "combatientes enemigos" en todo el mundo, con regularidad repugnante.

En la última década, los Estados Unidos y sus socios recurrieron a  invasiones a gran escala  en Afganistán e Irak sobre falsas acusaciones, además de bombardeos en Pakistán, Yemen, Somalia, Libia y Siria. Un misil estadounidense derribó un avión civil iraní sobre el Atlántico matando a todos sus ocupantes.


Los Estados Unidos y sus aliados europeos recurren a bombardeos masivos, emiten amenazas nucleares, efectúan devastadoras invasiones y cambios de régimen en contra de naciones en su mayoría asiáticas, africanas y latinoamericanas, en la justificación de que violaciones de derechos humanos tienen que ser detenidas a través de la "intervención humanitaria".


El libro escrito por Adam Jones, "Genocidio, crímenes de guerra y Occidente: Historia y complicidad" (2005), acertadamente señala la hipocresía Himalaya del humanitarismo occidental.


Además de Estados Unidos, Francia es notable por sus intervenciones militares en sus antiguas colonias de Argelia, Malí y la República Centroafricana. En Yemen, Libia, Siria y Ucrania agentes occidentales están a la vanguardia de las guerras civiles. Estados Unidos y el Reino Unido están a la vanguardia del apoyo a la deshumanización de los palestinos por parte de Israel.

Complicidad en genocidio: Estudios de caso apuntan a abusos de Alemania contra los herero en el suroeste de África; atrocidades francesas en Argelia; complicidad europea y de Estados Unidos en el genocidio contra los palestinos que ya completa 67 años; crímenes de guerra en Indochina, Congo, Zaire, Chile, Bangladesh, América Central, Irak, Somalia, Liberia y Yugoslavia; la complicidad de Holanda en las masacres de Srebrenica; y el papel de Occidente y el Consejo de Seguridad controlado por occidente en el holocausto de Rwanda de 1994.

Al momento de escribirse este artículo,  Estados Unidos, la Unión Europea y sus aliados del Golfo, están financiando a los terroristas para derrocar al gobierno sirio. El llamado "Estado islámico" (IS) es una invención occidental para mantener a la región en el caos. La hipocresía impresionante, tanto de la financiación de IS como la lluvia de bombas sobre sus fortalezas, no es un fenómeno nuevo (los Estados Unidos proporcionaron armas a Irak e Irán para que se  destruyeran unos a otros), que debe ser expuesto.

Sosteniendo dictadores: A pesar de su profesada creencia en la democracia, Washington y la UE tienen un vergonzoso historial de colaboración con los militares de derecha para derrocar a líderes electos que no hacen la oferta económica y política de Occidente. Una lista parcial incluiría a Mossadegh en Irán (1953), Arbez en Guatemala (1954), Allende en Chile (1973), Aristide en Haití dos veces, Chávez en Venezuela (2002), Zelaya en Honduras (2009), Morsi en Egipto (2013 ) y Yankovych en Ucrania (2014).

En Camboya, Qatar y Arabia Saudita, los regímenes no democráticos son de todo corazón compatibles, ya que sucumben a la agenda occidental a expensas de su propia gente.

Injusticias estructurales: Hay que añadir a los horrores militares anteriores, la violencia estructural y los sistemas económicos opresivos del Oeste, que mantienen nuestras economías con grilletes. No es de extrañar el pánico en los Estados Unidos y Europa acerca de los esfuerzos de China para proporcionar entidades de crédito alternativas para el tercer mundo.

Sanciones selectivas: Estados Unidos y la UE emplean el comercio y la ayuda como palancas para forzar el cumplimiento de sus políticas económicas opresivas. Imponen sanciones selectivamente, causando la muerte y el sufrimiento a millones de personas. La inhumanidad de las sanciones contra Irán por las barreras que su derecho internacional impone para desarrollar energía nuclear, es un ejemplo de ello.

Junto con Estados Unidos., la UE castiga a un gran número de Estados de color, entre ellos China, Irán, Siria, Zimbabwe, Sudán, Yemen, Bielorrusia, Cuba, Corea del Norte, Congo, Eritrea, Somalia y Sri Lanka. Pero se aplica un burdo doble rasero al genocida estado apartheid de Israel.

Organismos internacionales: Muchos organismos de derechos humanos como la Corte Penal Internacional (CPI), el Consejo de Seguridad de la ONU, el Consejo de Derechos Humanos y el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos son selectivos acerca de sus conmemoraciones y condenas. Asesinos en masa en los Estados Unidos., Israel, Reino Unido y Francia, parecen absolutamente inmunes a las sanciones internacionales. Por ejemplo, la CPI ha dictaminado en varias ocasiones que no hay "pruebas suficientes" para que se investigue a Israel por crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y genocidio.

   
Bush, Blair, Cheney y Rumsfeld no han sido enjuiciados por sus mentiras y engaños que llevaron a la pérdida de miles, quizá millones de vidas, en la devastación de Irak. Estados Unidos y la UE son culpables de engaños masivos y crímenes de violencia en Libia, Siria y Yemen.


Mientras una cultura de la impunidad rodea los crímenes perniciosos de las "democracias liberales" de Occidente, siempre habrá escepticismo e incredulidad acerca de la toity hoity (pensar que se es mejor que los demás), condescendiente farsa de los derechos humanos que vomita periódicamente Occidente. Muchos de nosotros no estamos convencidos cuando un Tiranosaurio Rex nos predica acerca de las virtudes del vegetarianismo.

Sin embargo nosotros los asiáticos, no debemos dar la espalda a la búsqueda de los derechos humanos. Mientras que se exponen las hipocresías masivas de Occidente, tenemos que poner nuestra propia casa en orden. La búsqueda de los derechos y la dignidad para todos es un deber moral, religioso y jurídico.

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Shad Saleem Faruqi es profesor emérito de Derecho en la UiTM.


El original del artículo anterior puede examinarse en el siguiente enlace:



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