Por Timothy McGrath
Abril 8, 2014
Traducido por Luis Leaño
Durante 20 años, el mundo ha prometido, "nunca más." Ha sido una promesa vacía.
Para aquellos que vivieron el genocidio en Ruanda, las masacres fueron un terror indescriptible. Para los que observaron a lo lejos, fue una vergüenza internacional.
El mundo permaneció inactivo cuando un estimado de 800.000 hombres, mujeres y niños fueron asesinados en el transcurso de 100 días en 1994. Después, colgando su cabeza colectiva, el mundo prometió que "nunca más" pemitiría que un conflicto tan horrible se desarrollara de nuevo.
Pero incluso al hacer esa promesa, el mundo vio como la gente en Liberia y la República Democrática del Congo era asesinada y desplazada por millones. Los conflictos en Darfur y Siria más tarde probarían la determinación del "nunca más" en el mundo. La invasión de Irak y la guerra contra las drogas en México crearon nuevos conflictos armados que también faltaron a la noble promesa.
