El Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY), la primera corte internacional para crímenes de guerra establecida desde los tribunales de Núremberg y Tokio, expidió recientemente una sentencia final controvertida en el caso de Momcilo Perisic, antiguo comandante del ejército yugoslavo en la época de Slobodan Milosevic. Perisic fue acusado de ayudar e instigar los crímenes cometidos en Bosnia por las fuerzas serbio- bosnias, incluyendo el genocidio cometido por ese cuerpo armado en Srebrenica. Perisic y sus subordinados proveyeron armas, equipo y otras ayudas a quienes planearon y cometieron tales crímenes contra miles de bosnios.
Luego del primer juicio, Perisic fue condenado y sentenciado a 27 años de prisión. El fallo no fue en manera alguna una sorpresa dada la jurisprudencia del tribunal y la práctica utilizada para esa época. No había dudas de que en Bosnia se había cometido crímenes masivos por parte de fuerzas a las cuales Perisic había entregado considerable material de apoyo, incluyendo grandes dotaciones de armas y municiones. Sin ellas, esos crímenes no hubieran ocurrido o al menos, no en la misma escala.