"Cualquier recurso a la guerra, a cualquier tipo de guerra, es un recurso a medios que son inherentemente criminales. Guerra, inevitablemente, es un curso de asesinatos, asaltos, privaciones de la libertad, destrucción de la propiedad.

"


Robert Jackson

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miércoles, 26 de octubre de 2011

Matar a los asesinos es una burla a la justicia internacional


Gideon Boas
October 26, 2011

Otro tirano muerto, y más solemnes expresiones de regocijo por nuestros líderes. Se ha convertido en un propósito en los últimos tiempos el buscar y asesinar a nuestros enemigos en lugar de recurrir a un proceso complejo y costoso para juzgarlos por sus crímenes atrozes ante un tribunal.

Se puede entender fácilmente por qué los miembros del Consejo Nacional de Transición de Libia, sometido al reinado brutal de Muammar Gaddafi durante tanto tiempo y obligado a una prolongada batalla sangrienta, lo ha golpeado y posiblemente ejecutado al momento de su captura. Los hechos son confusos y los relatos sobre los últimos momentos de Gaddafi son contradictorios, aunque la explicación más probable de los acontecimientos es que los combatientes rebeldes lo  sacaron de un desagüe, lo golpearon y luego le dispararon. La historia de que recibió una bala en la cabeza en el fuego cruzado mientras era conducido al hospital, aunque posible, parece estar en conflicto con el desarrollo de los acontecimientos y los comentarios de las personas presentes en el momento de su captura.

Si es comprensible que las fuerzas rebeldes de Libia escogieran exactamente una venganza primitiva, sin duda, hubiera sido preferible que se detuviera y juzgara a Gaddafi en un tribunal de justicia por crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra. No hace tanto tiempo el imperio de la ley permaneció como el arma con la que la comunidad internacional respondía a los regímenes que cometían atrocidades en masa. Con la creación de tribunales para la ex Yugoslavia y Ruanda, los tribunales en Timor Oriental, Sierra Leona y Camboya, y la Corte Penal Internacional permanente, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas refleja un profundo compromiso de una respuesta judicial a los crímenes internacionales más graves.

Los recientes asesinatos dirigidos por los EE.UU. de Osama bin Laden en Pakistán, y Anwar al-Awlaki en Yemen parecen señalar un cambio inquietante en la política hacia una preferencia por el asesinato sumario de nuestros enemigos. Bin Laden, al menos podría haber sido capturado y llevado a juicio, y ahora está claro que la intención de la Operación Neptuno fue siempre su ejecución.

Si bien estos son ejemplos obvios, la campaña de la OTAN contra Gadafi y sus fuerzas también pareció dar un giro en la dirección de convertir a Gaddafi y a su familia en un blanco directo. Mientras que un mandato del Consejo de Seguridad se llimitaba estrictamente a la creación de una zona de exclusión aérea y a proteger a los civiles y la población civil de Libia de los militares de Gadafi y las fuerzas de seguridad, la OTAN centró sus esfuerzos y las bombas en las residencias del líder en Trípoli, matando a varios miembros de su familia. El claro objetivo del ataque era matar a Gaddafi, por fuera del uso autorizado de la fuerza por el  Consejo de Seguridad.

Estas acciones por los Estados de la OTAN implicados en los atentados son una violación flagrante de la autoridad y la confianza depositada en ellos por el Consejo de Seguridad, y son abiertamente ilegales. Dicho esto, uno puede estar seguro de que no serán investigados ni procesados.


Es preocupante que Barack Obama, un presidente que llegó al poder jurando desmantelar la difamada Bahía de Guantánamo y restaurar el gran prestigio moral de Estados Unidos en el mundo, ha supervisado una política cínica de ejecuciones extrajudiciales contra los enemigos de los EE.UU..  El daño al imperio de la ley, como al marco delicado de la justicia internacional, será importante, y no hace nada para restaurar la posición moral de Estados Unidos. Es difícil ver cómo esta política es moralmente defendible. Sin duda, es injustificable ante la ley.


Esta serie de asesinatos selectivos se produce en un momento interesante en la respuesta de la comunidad internacional a ciertos Estados parias y sus líderes despóticos. El mandato del Consejo de Seguridad ordenando el uso de la fuerza en Libia constituye la primera vez que la doctrina de la responsabilidad de proteger se ha puesto en práctica.


Este debería haber sido un momento definitivo positivo en la preparación de la comunidad internacional para adoptar medidas positivas tendientes a proteger a los pueblos oprimidos y a los perseguidos de la tiranía asesina de sus propios líderes. En cambio, los intentos de la OTAN de matar a Gaddafi  y su muerte en Sirte, envian mensajes confusos y peligrosos. Haber encargado sólo unos meses antes a  la Corte Penal Internacional con la tarea de enjuiciar a Gaddafi y a los miembros de su régimen por crímenes internacionales, la OTAN ha hecho que la Corte luzca ridícula e impotente. Sus acciones sugieren que el compromiso de la comunidad internacional con la justicia internacional podría estar disminuyendo.

No es de extrañar que los rebeldes libios decidieran matar a Gaddafi en lugar de enjuiciarlo, dado el modelo esgrimido a nivel internacional por sus aliados y benefactores. Si nuestros líderes quieren condenar a asesinos despóticos y  presionar un caso ante la justicia internacional, entonces el asesinato ilegal y no autorizado de sus enemigos deben cesar.

Dr Gideon Boas is Profesor asociado en la  Monash University Law School y antiguo funcionario de la Corte Penal para la antigua Yugoslavia.

http://www.smh.com.au/opinion/politics/killing-the-killers-makes-a-mockery-of-international-justice-20111026-1mjp3.html

lunes, 24 de octubre de 2011

¿Por qué la Corte Penal Internacional guarda silencio sobre la muerte de Gaddafi?

24/10/2011


Este artículo del  Dr. Alexander Mezyaev, International Law Department of Governance Academy (Kazan`), experto de la Strategic Culture Foundation, fue publicada en la revista International Affairs.



El presunto asesinato del líder libio Muammar Gaddafi ha traído a la escena varios problemas cruciales de derecho internacional. Aunque es evidente que muchas piezas del video que muestran las últimas horas de Gaddafi  son falsas, existen algunas que pueden resultar reales. Es fácil explicar por qué se han hecho videos falsos: su objetivo era suprimir el coraje de los rebeldes y,  si se sugiere que el video que muestra la muerte de Gaddafi es falso, se evita una nueva oleada de levantamiento fijada para el futuro cercano. Pero mi tarea ahora es analizar las imágenes que muestran el cuerpo ensangrentado de Gaddafi desde el punto de vista del derecho internacional, no importa si los videos fueron falsos o verdaderos, pero asumiendo el hecho de que el material es considerado auténtico por los medios de comunicación globales y por los líderes de la OTAN.
En los últimos días se nos han mostrado las imágenes de un hombre que se parece mucho a Gaddafi, siendo brutalmente asesinado. Las facciones políticas más importantes del mundo han reaccionado de manera diferente. Pero la reacción de la Corte Penal Internacional merece especial atención.
El Ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, pidió una investigación exhaustiva relativa a la muerte de Gaddafi. Incluso la más importante organización de derechos humanos del mundo, Amnistía Internacional, comentó sobre el evento. Mientras tanto, la Corte Penal Internacional se muestra silenciosa. ¿Por qué?
Al momento de ser capturado Gadafi  aún estaba vivo. Después de la captura estaba muerto - el video muestra un agujero de bala en la sien izquierda. Esto es suficiente para calificar su asesinato como un crimen de guerra.
En marzo, el Consejo de Seguridad de la ONU (CSNU) reconoció que Libia estaba en las garras de un conflicto armado, lo que significa que todas las partes involucradas en el conflicto deben respetar los Convenios de Ginebra de 1949, incluido el Convenio para el mejoramiento de la suerte de los heridos y enfermos de las fuerzas armadas en campaña. Su artículo 3 dice: "Las personas que no participen directamente en las hostilidades, incluidos los miembros de las fuerzas armadas que hayan depuesto las armas y las personas puestas fuera de combate por enfermedad, herida, detención o por cualquier otra causa, serán, en todas las circunstancias tratadas con humanidad, sin distinción alguna basada en motivos de raza, color, religión o creencia, sexo, nacimiento o fortuna o cualquier otro criterio análogo ". De lo contrario, todas las acciones que causan la muerte de un prisionero debe ser vistas como una "grave violación" de la Convención. La palabra grave en este contexto es una definición legal que sirve para diferenciar entre las violaciónes comunes sobre las cuales la CPI no tiene que intervenir, y los graves crímenes que justamente son de competencia de la Corte .  Por lo tanto, lo que quedó demostrado en la televisión sobre la muerte de Gaddafi, es una grave violación de las normas del derecho internacional.
Las razones que llevan a  Corte Penal Internacional a guardar silencio acerca de la situación son evidentes: habiendo iniciado las audiencias sobre la muerte de Gaddafi, por todos los medios tiene que investigar los numerosos informes sobre los crímenes cometidos por el Consejo Nacional de Transición (CNT). El camino más fácil que la CPI podría seguir en esta situación sería decir que la Corte se fundó para hacer frente a los crímenes más graves, mientras que la muerte de una persona no encaja en este concepto. Pero no puede realizar tal afirmación, en primer lugar porque el caso ya ha sido clasificado como" delito grave ", y, segundo, porque el caso Gaddafi ya ha sido abierto. Lo último que se espera haga la CPI es calificar el asesinato como un obstáculo para el ejercicio de la justicia. La corte no puede guardar silencio por más tiempo. El asesinato de Gaddafi no es un caso particular, sino parte de un asunto más grande que se ha puesto en marcha antes. Ciertamente, la muerte de un acusado clave impide la investigación, pero los que lo mataron se pueden identificar en el video.
La Asamblea General de las Naciones Unidas rechazó la solicitud de Muammar Gaddafi de investigar los asesinatos de los líderes de Estado y de Gobierno de los países miembros de la ONU a lo largo de 65 años de historia de la organización. Esto demuestra que en la mayoría de países, las autoridades no quieren publicidad en los asesinatos. Pero si Gaddafi estuviera vivo y llevado a juicio, podría haber testificado en una serie de temas muy controvertidos, como el atentado de Lockerbie, así como en otras operaciones llevadas a cabo por Occidente contra Libia y otros países. Por lo tanto, de haber sometido a juicio a Gaddafi, la CPI se habría convertido en la menos interesada por llevar el proceso hasta un final lógico.
Pero la Corte guarda silencio sobre la muerte de Gaddafi. El día en que el derrocado líder libio fue asesinado, la Corte Penal Internacional se dirigió a la República de Malawi, en el sureste de Africa a fin de obtener explicaciones sobre el motivo por el cual el presidente sudanés Omar Al-Bashir no fue arrestado durante su visita a Malawi el viernes pasado, de acuerdo con la orden dictada en 2008 . ¿Por qué la CPI no exige lo mismo de las autoridades libias?
Cabe destacar que las acusaciones oficiales contra Gaddafi, una vez reveladas por la CPI incluyen "uso de fuerza letal", "homicidio", "crueldad y tortura". La pregunta es por qué el caso Gaddafi debería ser considerado de una manera diferente de lo que ha estado sucediendo en el vecindario. La CPI tiene definitivamente la razón.

Gadafi y la civilización


Por: Reinaldo Spitaletta

Hemos hablado tanto de civilización, que ésta ya se ha vuelto un apolillado asunto de museo. Nos hemos preocupado por darle estética al asesinato (sobre todo en literatura), por el derecho, por la democracia (materia de utopías), pero cada vez nos hundimos más en la barbarie.


El siglo más infame de la historia ha sido el pasado, en el que cayeron al abismo la razón y las razones de la humanidad, desapareció el individuo y la condición del hombre se transmutó en la del tan anunciado lobo.

Se ha dicho hasta el cansancio que la hipocresía de Occidente es asquerosa. Utilitarismo puro. Muchas veces, se han dado las alianzas con aquellos que los mismos dirigentes occidentales han llamado, por ejemplo, los perros rabiosos de la guerra. Pero es que más allá de cualquier civilización, más allá de cualquier derecho internacional, siempre se impondrán las razones del petróleo, de la ganancia, del sometimiento al mercado y la rentabilidad. Lo que también permitiría aventurar una hipótesis: que es el capitalismo y sus variantes el que conduce a la barbarie, todo con una máscara de presunta civilización.

El caso de Gadafi, tan apreciado en su momento por los adalides de la democracia europea y norteamericana, es un botón de muestra de quiénes van definiendo los destinos del mundo. Hay unos que ya se arrogaron el derecho a ser verdugos, a acusar cuando se convenga, a sitiar cuando las condiciones así lo ameriten. Son dueños y amos. Y quien en esa red caiga en desgracia, será destruido.

Qué importaba, por ejemplo, si Gadafi, en muchos momentos, era un ser opuesto a la “democracia”. Para Occidente lo clave era el petróleo, que el tirano (vaya, y si masacra a su pueblo, mejor) no fuera a irse en contra de los intereses de los Estados Unidos, de la Otan, y en esa medida había que abrazarlo, reunirse con él, sonreír con él. Tiene petróleo, carajo, y eso es lo que importa. No si es o era un matón, un dictador, un sibarita que reúne o reunía en su palacete vestales y otras flores inmaculadas. Occidente quiere petróleo, embriagarse con él. Y si quien lo tiene de pronto se rebela, pues le damos su merecido. Y listo.

Sí, que es un criminal, un déspota, un violador de derechos humanos, qué importa  si así nos sirve en la medida en que no nos niegue parte de su mercado ni nos vaya a chantajear con el petróleo. Hace años, Gadafi se había convertido en “amigo” de Occidente. Después del bombardeo de Reagan, los otros presidentes gringos lo alabaron, se fotografiaron con él. Milagros del petróleo. Sí, aquel “payaso sangriento” era nuestro payaso. Así lo vieron Occidente y, claro, también algunos marxistoides y anticolonialistas, y con él también se abrazaron tercermundistas como Chávez y la señora Kirchner.

George Bush (¿algún día lo llamarán a juicio como criminal de guerra?) en 2008 felicitó en público a Gadafi “por su contribución a la paz del mundo”. De pronto, para los Estados Unidos, el “payaso”, el “perro” había dejado de ser terrorista. El petróleo puede con todo.  Berlusconi, Sarkozy, el rey de España, Rodríguez Zapatero, todos lo abrazaron como si fuera su pareja de baile. Ah, y casi todos los mandatarios iban a Trípoli al palacio que Reagan le había destruido al libio, al mismo que la semana pasada lincharon otros criminales muy parecidos a él.

Y no es raro que la Otan (representante de la civilización) haya participado en la barbarie contra el bárbaro. Ya lo había hecho, de modo aterrador, en la propia Europa, en la antigua Yugoeslavia. La Otan también es criminal de guerra. Volvamos a Occidente y sus bellezas. Todos los mandatarios “significativos”  abrazaron y besuquearon al sátrapa libio hace dos años, porque, claro, el petróleo puede con todo.

Occidente y sus medios pueden exhibir el linchamiento y después el cadáver de aquel que cayó en desgracia con los intereses de los que ahora pueden ser “amigos” y mañana serán tus verdugos. Es repugnante, sí. Pero esa es la civilización.



http://www.elespectador.com/opinion/columna-307307-gadafi-y-civilizacion

martes, 30 de agosto de 2011

La propaganda de Guerra. Libia y el fin de las ilusiones occidentales.



Por Thierry Meyssan

Global Research, Agosto 20, 2011


Cinco meses después de la campaña de bombardeos, ya no es posible creer en la versión inicial oficial de los hechos y de las matanzas atribuidas al "régimen de Gaddafi". Además, ahora es fundamental tener en cuenta réplica legal y diplomática de Libia cuando pone de relieve los crímenes contra la paz cometidos por la propaganda televisiva, los crímenes de guerra cometidos por las fuerzas militares de la OTAN y los crímenes contra la humanidad patrocinados por los líderes políticos de la Alianza Atlántica.

Poco menos de la mitad de los europeos siguen apoyando la guerra contra Libia. Su posición se basa en información errónea. Ellos todavía creen, de hecho, que en febrero el "régimen de Gaddafi" aplastó las protestas en Benghazi con una fuerza brutal y bombardeó barrios civiles en Trípoli, mientras que el propio coronel se refería a "ríos de sangre" si sus compatriotas continuaban desafiando su autoridad .

Durante mi investigación de dos meses sobre el terreno, he podido comprobar que estas acusaciones eran solo intoxicación de la propaganda, diseñada por los poderes de la OTAN para crear las condiciones para la guerra, y transmitida a todo el mundo por sus medios de televisión, en particular Al-Jazeera , CNN, BBC  y France24.

Sin embargo, el lector que no sabe donde permanecer en relación con este asunto y quien, -a pesar del lavado de cerebro de Septiembre 11 y de las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein-  se niega a aceptar que los Estados Unidos, Francia, el Reino Unido y Qatar fueron realmente capaces de fabricar tales mentiras, podrá forjar una opinión a través del tiempo.  La OTAN, la más grande coalición militar en la historia, después de cinco meses de bombardeos no ha podido derrocar  a aquel que se designa como a “un tirano”.   Cada viernes, una gran demostración en apoyo del régimen es organizado en una ciudad diferente y todos los expertos consideran de manera unánime que el coronel Gaddafi disfruta de al menos un 90% de apoyo popular en Trípoli y de un 70% a lo largo de todo el país, incluyendo las áreas “rebeldes”.  Son personas que cada día se oponen al bloqueo, los bombardeos aéreos y la lucha  terrestre. Nunca defenderían con su sangre a alguien que ha cometido contra ellos  los crímenes de los cuales ha sido acusado por la comunidad internacional.  La diferencia entre aquellos en Occidente que creen que Gaddafi es un tirano que disparó contra su propio pueblo, y aquellos en Libia que creen que es un héroe de la lucha anti- imperialísta, es que los primeros viven de una ilusión creada por la propaganda televisiva, mientras que los otros están expuestos a la concreta realidad en el terreno. 

Dicho lo anterior, existe una segunda ilusión en la cual Occidente ha sucumbido –y en el campo Occidente no solamente incluyo a Israel, a donde siempre ha reclamado pertenecer, sino también las monarquías del Consejo de Cooperación del Golfo y Turquía que, a pesar de la cultura oriental, ha optado por adoptar-  la ilusión de pensar que es posible devastar un país y matar su gente sin consecuencias legales.  Es verdad que hasta ahora, la justicia internacional ha sido la justicia de los victoriosos o los poderosos.  Se podría recordar al oficial nazi que hostigó a los jueces de Núremberg diciéndoles que si el Reich hubiera ganado la guerra, los jueces hubieran sido nazis, en tanto que aquellos juzgados como responsables de crímenes de guerra hubieran sido los aliados. 

Más recientemente, vimos como la OTAN usó la Corte Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia para intentar justificar a posteriori que la Guerra en Kosovo fue “la primera Guerra humanitaria en la historia”, de acuerdo con la expresión utilizada por Tony Blair.  O cuando, el Tribunal especial para el Líbano fue utilizado en un intento de derrocar el gobierno sirio, decapitar el Hezbollah zibanés y probablemente acusar la Guardia Revolucionaria Iraní. Para no mencionar la Corte Penal Internacional, el brazo secular de los poderes coloniales europeos en África. 

Sin embargo, el desarrollo de instrumentos y órganos de justicia internacional a través del siglo veinte ha establecido gradualmente un orden internacional que los súper-poderes tendrán que cumplir o que tendrán que sabotear para escapar de sus responsabilidades. En el caso de Libia, las violaciones de la ley internacional son incontables.  Las principales, que se mencionan más adelante, fueron mencionadas por el Comité Técnico Provisional, un órgano libio de coordinación ministerial, y  expuestas en varias conferencias de prensa por el consejero legal para el “Libyan Arab Jamahiriya”, el abogado francés  Marcel Ceccaldi.

Algunos canales de televisión que, bajo el liderazgo de sus respectivos gobiernos han manufacturado falsas informaciones para conducir a la guerra, son culpables de “crímenes contra la paz” como se define por las resoluciones relevantes de la Asamblea General de la ONU en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial.  Los periodistas-propagandistas, deberían ser considerados  inclusive más responsables que los militares perpetradores de crímenes de Guerra o de crímenes contra la humanidad, en la medida  en que ninguno de esos crímenes podría haber sido posible sin el que los precedió: los “crímenes contra la paz”. 

Los líderes politicos de la Alianza Atlántica, que desviaron el objeto y propósito  de la Resolución  1973 para inmiscuirse en una guerra de agresión contra un Estado soberano, son personalmente responsables ante la justicia internacional. Ciertamente, de acuerdo con la jurisprudencia establecida por el Tribunal de Tokio luego de la Segunda Guerra Mundial, los delitos no pueden ser atribuidos ni a Estados ni a organizaciones, sino a individuos. En saqueo de los bienes de un Estado, el establecimiento de un bloqueo naval y el bombardeo de la infraestructura para causar sufrimiento, el ataque de un ejército dentro de sus barracas y la orden de asesinar los líderes enemigos, o en su defecto, la orden de aterrorizarlos con la amenaza de matar a sus familias, constituye crímenes de guerra.  Su comisión sistemática, como es el caso que nos ocupa, constituye un crimen contra la humanidad. Este delito es imprescriptible, lo cual quiere decir que Obama, Sarkozy, Cameron y Al-Thani serán perseguidos por la ley por el resto de sus vidas. 

La OTAN, como una organización, es legalmente responsable por el daño material y humano de esta Guerra.  La ley no deja espacio para la duda respecto de lo que la Organización debe pagar, inclusive aunque seguramente tratará de invocar un privilegio de jurisdicción para  deshacerse de sus responsabilidades. Corresponderá a la Alianza decidir cómo se dividirá entre los Estados miembros el pago de la factura por el conflicto, incluso aunque algunos de ellos estén en el límite de la bancarrota. A esto seguirán consecuencias económicas desastrosas para su gente, culpables de haber respaldado tales crímenes. En una democracia, nadie puede reclamar inocencia por los crímenes cometidos en su nombre. 

La justicia internacional tendrá que referirse más específicamente al caso de la “administration” Sarkozy.  Se usa aquí la expresión en ingles para resaltar el hecho de que el presidente francés ha conducido la política de gobierno directamente, sin pasar por su primer ministro. Ciertamente, Francia ha jugado un papel central en la preparación de esta Guerra desde Octubre de 2010, organizando un golpe militar fallido y entonces, a principios de noviembre de 2010, planeando con el Reino Unido el bombardeo de Libia y el desembarco de tropas en su suelo, lo cual ellos creyeron sería factible, y finalmente, conspirando activamente en los disturbios letales de Benghazi que llevaron a la guerra. 

Adicionalmente Francia, más que cualquiera otro poder, ha desplegado fuerzas especiales sobre el terreno –sin uniformes- y violado el embargo de armas entregándoselas a los insurgentes directamente o a través  de aeronaves Qataríes.  Para no mencionar que Francia ha violado el embargo de activos libios, canalizando parte del efectivo desde el Fondo de Soberanía Libio a las marionetas del CNT, en detrimento del pueblo libio que buscaba garantizar el bienestar sus hijos de cara al agotamiento del petróleo. 

Los  caballeros de la OTAN, esperan escapar de la justicia internacional devastando su víctima (Libia) en unos cuantos días, de manera que ella no sobreviva para perseguirlos.   Pero Libia está todavía ahí. Está radicando quejas ante la Corte Penal Internacional, los tribunales belgas (en cuya jurisdicción cae la OTAN), el Tribunal de Justicia Europea, y los tribunales nacionales de los Estados agresores.  Libia está adelantando gestiones ante el Consejo de Derechos Humanos de Ginebra, el Consejo de Seguridad y la Asamblea General de las Naciones Unidas.  No será posible para los grandes poderes extinguir todos los incendios a la vez.  Al contrario, los argumentos que usen  para evadirse en una Corte se volverán contra ellos en otra Corte.  En algunas semanas o meses, si no tienen éxito destruyendo Trípoli, no tendrán otro camino  que evitar las condenas humillantes y negociar entonces el retiro de las demandas a un alto precio.