Por Stephen Vladeck
Julio 10, 2013
Traducido por Luis J. Leaño.
Si Edward Snowden termina en una corte de Estados Unidos, una casa segura en Venezuela o en alguna clase de purgatorio permanente en la zona de tránsito del aeropuerto Sheremetyevo de Moscú, su caso es un crudo recordatorio de un principio que incluso los más avezados juristas a menudo descuidan: Hay excesivamente poco derecho en el derecho de extradición.
El "sucio secreto" de la extradición es que más o menos el 90% es política y el 10% es derecho, y se puede estar exagerando el papel del derecho en algunos casos. Eso es lo que ha hecho tan difícil para los Estados Unidos el intento de asegurar a Snowden para someterlo a juicio: En un caso que es casi completamente acerca de consideraciones políticas, las políticas son muy malas para Estados Unidos, quien debe tratar de convencer a quienes sospechan sobre la manera como ejercemos nuestro poder para que se entregue a una persona que ha proporcionado sólo una prueba más para reivindicar tales sospechas.